Mundial 2030 podría dejar €5 000 millones a cada país anfitrión
Además del impacto directo en la economía deportiva, los organizadores han destacado que se espera una modernización de infraestructura clave, desde aeropuertos y carreteras hasta instalaciones hoteleras y ferroviarias.

4 de febrero de 2026
El Mundial de Fútbol 2030, que será organizado de forma conjunta por España, Marruecos y Portugal, promete no solo convertirse en un evento histórico al celebrarse por primera vez en dos continentes y en tres países, sino también en un impulso económico significativo para las naciones anfitrionas, según estimaciones presentadas por representantes del sector empresarial.
Durante un foro empresarial celebrado en Salé, Marruecos, líderes de las organizaciones empresariales de los tres países destacaron que el torneo podría generar alrededor de 5000 millones de euros para cada uno de los países anfitriones, gracias a un efecto multiplicador que abarcaría actividades como infraestructura, turismo, innovación y comercio.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, apuntó que el Mundial actuará como una plataforma para atraer inversiones privadas y fomentar la cooperación entre los sectores productivos de España, Marruecos y Portugal.
Esta significativa inyección económica se espera que no solo beneficie al sector deportivo, sino que tenga un impacto positivo en la actividad empresarial en general.
Por su parte, el presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, subrayó el carácter “excepcional” del evento y la importancia de la complementariedad entre los países anfitriones, recordando que la experiencia ganada con la organización de la Copa Africana de Naciones servirá de base para enfrentar los retos logísticos y de coordinación requeridos por el Mundial.
El torneo de 2030, que conmemorará el centenario de la Copa del Mundo, comenzará con partidos inaugurales en Uruguay, Paraguay y Argentina, sumando un atractivo global al evento y una audiencia esperada de miles de millones de espectadores alrededor del mundo, lo que también impulsa las expectativas de ingresos por derechos de transmisión y publicidad.
Además del impacto directo en la economía deportiva, los organizadores han destacado que se espera una modernización de infraestructura clave, desde aeropuertos y carreteras hasta instalaciones hoteleras y ferroviarias, lo que podría dejar beneficios de largo plazo más allá de la duración del torneo en sí.
Sin embargo, algunos analistas han advertido que las proyecciones económicas deben manejarse con cautela, ya que los eventos deportivos de gran escala no garantizan automáticamente retornos equivalentes a las inversiones realizadas, y el éxito dependerá de la gestión estratégica antes, durante y después del evento.
Con menos de una década para su celebración, el Mundial 2030 apunta a ser una de las ediciones más complejas y ambiciosas de la historia del fútbol, con una agenda que va más allá del juego mismo y que podría dejar una huella económica significativa tanto en Europa como en África.

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