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Hijos de Trump impulsan Juegos Olímpicos del dopaje en 2026

26 de noviembre de 2025

Una controvertida iniciativa relacionada con los hijos de Donald Trump ha captado la atención mundial: la creación de unos Juegos Olímpicos para superhumanos, donde se permitirá a los atletas competir con cualquier tipo de dopaje permitido, sin controles antidopaje tradicionales.

El evento está previsto para celebrarse en Las Vegas en 2026 y ofrecerá premios millonarios.

 

La iniciativa de los “Juegos Olímpicos del dopaje” surge en un momento en que el deporte enfrenta retos constantes relacionados con el dopaje, que históricamente ha sido condenado por atentar contra la integridad y salud de los atletas. La propuesta de un evento donde el uso de sustancias para mejorar el rendimiento sea libre y controlado médicamente rompe con todas las convenciones del olimpismo tradicional.

 

Que uno de los hijos de Donald Trump esté involucrado en esta iniciativa añade una capa mediática y polémica que puede atraer tanto inversores millonarios como críticas por promover una cultura deportiva riesgosa y poco ética.

 

Las implicaciones de este evento podrían tener un impacto profundo en la percepción del deporte de élite, la salud pública y la regulación de sustancias dopantes a nivel global. Por ahora, solo resta esperar el desarrollo y aceptación de esta controvertida propuesta.

 

Los promotores, entre ellos uno de los hijos de Trump, sostienen que con suficiente dinero se puede lograr cualquier cosa, incluso que un competidor dopado rompa récords y gane cuantiosos premios. La propuesta, que han bautizado como “Los Juegos del Dopaje”, busca desafiar los límites biológicos y abrir una nueva era en el deporte, donde esteroides y sustancias para mejorar el rendimiento sean aceptados y regulados médicamente.

 

Según uno de los organizadores, en unas décadas se reconocerá que la biología humana no es el límite para el rendimiento físico y que este tipo de competencias serán la vanguardia para crear “superhumanos” más rápidos, fuertes y longevos.

 

Las reglas de estos Juegos son claras: aceptarán tanto a atletas naturales como a aquellos que usen sustancias dopantes, siempre bajo seguimiento médico para administrar las drogas de forma segura y científica. La iniciativa busca ofrecer una alternativa radical a las competiciones tradicionales, eliminando los controles antidopaje y permitiendo una libre elección.

 

Uno de los impulsores del proyecto afirmó sentirse destinado a ser “el hombre más rápido en el agua”, un superhumano “con pupilas dilatadas y músculos artificiales”, dispuesto a llevar su cuerpo al límite mientras pueda soportar los efectos de la química.

 

Este evento, aunque aún en etapa de organización, genera debate sobre los límites éticos y de salud en el deporte, y pone en jaque los valores olímpicos tradicionales basados en la competencia limpia y el esfuerzo natural.

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