Flamengo y Paolo Guerrero cierran disputa judicial
El origen de la controversia se remonta al positivo por un metabolito de cocaína registrado en 2017. Guerrero argumentó que la sustancia había llegado a su organismo después de consumir un té contaminado.

16 de septiembre de 2026
El Flamengo y el delantero peruano Paolo Guerrero llegaron a un acuerdo para poner fin a una disputa judicial que se prolongó durante ocho años y que involucraba reclamos por cerca de 2 millones de reales, equivalentes a unos 388,674 dólares. El entendimiento fue comunicado a la Justicia de Río de Janeiro, aunque sus condiciones económicas no fueron divulgadas.
El conflicto se originó después de la suspensión que Guerrero recibió en 2017 por un caso de dopaje. El Flamengo consideró que la ausencia del futbolista durante ese periodo le ocasionó perjuicios económicos y afectó sus intereses comerciales, por lo que inició dos procesos judiciales en 2018.
Uno de los reclamos ascendía a 1.8 millones de reales por gastos y perjuicios relacionados con los aproximadamente 120 días en los que el delantero estuvo apartado de la actividad deportiva.
El otro proceso contemplaba 200,000 reales por daños morales y también incluía a la Federación Peruana de Fútbol.
La disputa avanzó durante varios años por diferentes instancias judiciales. En uno de los procesos, el Flamengo intentó recuperar los pagos realizados a Guerrero durante su suspensión, pero los tribunales rechazaron la reclamación y el caso llegó incluso a una instancia relacionada con el Superior Tribunal de Justicia de Brasil.
El caso también estuvo marcado por las dificultades para completar algunas notificaciones judiciales, debido a que Guerrero y otros involucrados tenían vínculos o domicilios fuera de Río de Janeiro. Esto contribuyó a prolongar la segunda demanda durante varios años.
Guerrero, por su parte, sostuvo recientemente ante la Justicia que las acciones del club podían estar relacionadas con su salida del Flamengo en 2018, cuando decidió continuar su carrera en el Internacional de Porto Alegre. Esa interpretación fue planteada por el futbolista dentro del proceso judicial.
El origen de la controversia se remonta al positivo por un metabolito de cocaína registrado en 2017. Guerrero argumentó que la sustancia había llegado a su organismo después de consumir un té contaminado. La Corte Arbitral del Deporte llegó a imponerle una suspensión de 14 meses, aunque posteriormente obtuvo un efecto suspensivo que le permitió volver a jugar.
Durante su etapa en el Flamengo, el atacante peruano disputó más de un centenar de partidos y marcó más de 40 goles, además de conquistar el Campeonato Carioca de 2017. Posteriormente pasó por el Internacional y otros clubes antes de regresar al fútbol peruano, donde actualmente milita en Alianza Lima.
Con el acuerdo alcanzado, ambas partes comunicaron su decisión de cerrar los procesos pendientes. El monto que eventualmente se haya pactado entre el club y el jugador permanece en reserva, por lo que no se conoce públicamente si hubo un pago ni cuál fue la cantidad acordada.

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