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Deschamps cambia el rostro de Francia

Durante gran parte de la era Deschamps, Francia se caracterizó por un estilo basado en el equilibrio, la fortaleza defensiva y la capacidad de controlar los partidos desde la solidez del mediocampo. Ese modelo le permitió conquistar el Mundial de 2018 y llegar nuevamente a la final en Qatar 2022.

13 de julio de 2026

La selección de Francia llega a las semifinales del Mundial 2026 con una nueva identidad ofensiva impulsada por el técnico Didier Deschamps, quien modificó su tradicional esquema para aprovechar al máximo el talento de sus atacantes. El cambio táctico, que comenzó a tomar forma tras una complicada serie ante Croacia, convirtió a los franceses en uno de los equipos más peligrosos del torneo.

 

Durante gran parte de la era Deschamps, Francia se caracterizó por un estilo basado en el equilibrio, la fortaleza defensiva y la capacidad de controlar los partidos desde la solidez del mediocampo. Ese modelo le permitió conquistar el Mundial de 2018 y llegar nuevamente a la final en Qatar 2022.

 

Sin embargo, la aparición de una nueva generación de futbolistas ofensivos llevó al entrenador francés a replantear su propuesta. La abundancia de jugadores con capacidad de desequilibrio hizo que el cuerpo técnico apostara por una formación más agresiva, con mayor presencia en ataque y libertad para sus figuras.

 

El punto de inflexión llegó tras el enfrentamiento contra Croacia en la Liga de Naciones, cuando Francia necesitaba una reacción después de quedar en desventaja en la eliminatoria. Deschamps decidió modificar su estructura y dio paso a un sistema con mayor peso ofensivo, utilizando a varios futbolistas de ataque al mismo tiempo.

 

La nueva fórmula permitió combinar jugadores como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise y otros talentos ofensivos, respaldados por un mediocampo preparado para cubrir los espacios y mantener el equilibrio del equipo. La apuesta representó un cambio importante en la filosofía del seleccionador, que históricamente había priorizado el control antes que la exposición.

 

El resultado de esa transformación se refleja en el rendimiento de Francia durante el Mundial 2026. El conjunto galo avanzó hasta las semifinales mostrando una capacidad ofensiva que lo coloca entre las selecciones con mayor producción goleadora del torneo.

 

En los cuartos de final ante Marruecos, Francia volvió a demostrar esa nueva versión. Aunque encontró resistencia en la primera parte, logró resolver el partido en el complemento con los goles de Mbappé y Dembélé, confirmando la eficacia de su propuesta ofensiva.

 

Uno de los principales retos para Deschamps ha sido encontrar el equilibrio entre atacar con muchos jugadores y mantener la seguridad defensiva. El entrenador reconoce que contar con tantas figuras ofensivas puede generar riesgos, pero considera que la calidad individual de sus futbolistas permite asumir ese desafío.

 

Con una nueva versión de “Les Bleus”, Deschamps afronta una semifinal mundialista más, consolidando una etapa histórica al frente de la selección francesa. El desafío será mantener ese poder ofensivo ante rivales de máxima exigencia y acercarse a otra final de Copa del Mundo.

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