Cuatro muertos en festejos del triunfo de México en el Mundial
Las autoridades señalaron que la multitud rebasó ampliamente los controles de seguridad, con estimaciones que hablan de más de un millón de personas en las calles, lo que generó zonas de alta presión humana, dificultades de movilidad y complicaciones para la atención inmediata de emergencias.

2 de julio de 2026
Las celebraciones masivas por el avance de la selección mexicana en el Mundial 2026 reunieron a cientos de miles de aficionados en la capital del país, en eventos que desbordaron la capacidad de las autoridades de seguridad y protección civil.
La euforia por la clasificación de México a los octavos de final del Mundial 2026 terminó en tragedia en la Ciudad de México, donde cuatro personas perdieron la vida durante los festejos multitudinarios registrados en distintos puntos del centro capitalino.
De acuerdo con reportes oficiales de las autoridades sanitarias, tres de las víctimas —dos mujeres de 19 y 48 años, junto a un hombre de 44— fallecieron por asfixia, luego de quedar atrapadas en la fuerte concentración de personas que se registró en inmediaciones del Ángel de la Independencia. Una cuarta persona, un hombre de aproximadamente 30 años, murió posteriormente en un hospital tras sufrir un paro cardiorrespiratorio asociado a un cuadro de emergencia médica durante la misma jornada festiva.
Las autoridades señalaron que la multitud rebasó ampliamente los controles de seguridad, con estimaciones que hablan de más de un millón de personas en las calles, lo que generó zonas de alta presión humana, dificultades de movilidad y complicaciones para la atención inmediata de emergencias.
Equipos de protección civil y servicios médicos desplegados en el área realizaron múltiples atenciones durante la noche, aunque en varios casos no fue posible reanimar a las víctimas debido a la gravedad de las condiciones en las que fueron encontradas.
Tras los hechos, las autoridades capitalinas hicieron un llamado a la población a celebrar con responsabilidad en los próximos encuentros del torneo, reforzando los operativos de seguridad y control de multitudes para evitar que se repitan incidentes similares.
El episodio ha reabierto el debate sobre la gestión de eventos masivos en espacios públicos, especialmente en contextos deportivos de alta convocatoria, donde la emoción colectiva puede derivar en situaciones de riesgo si no existen medidas suficientes de prevención y control.
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