A 76 años del histórico Maracanazo
Han pasado 76 años desde aquel partido que cambió para siempre la historia de los Mundiales.
El denominado “Maracanazo” permanece como un símbolo de resistencia deportiva luego de que Uruguay derrotara 2-1 a Brasil en un estadio abarrotado por miles de aficionados que esperaban una celebración local.

16 de julio de 2026
El fútbol mundial recuerda uno de los episodios más sorprendentes de su historia: la victoria de Uruguay sobre Brasil en el estadio Maracaná durante el Mundial de 1950, un partido que quedó marcado como una de las mayores hazañas deportivas y que todavía genera emociones entre aficionados de ambos países.
El 16 de julio de 1950, Brasil organizó la Copa del Mundo con la expectativa de conquistar su primer título mundial ante su propia afición. El estadio Maracaná, recién construido para el torneo, se convirtió en el escenario de un encuentro que parecía destinado a una celebración brasileña, pero terminó transformándose en una de las grandes sorpresas del fútbol internacional.
A diferencia de los formatos actuales, aquella Copa del Mundo no tuvo una final única, sino una fase final en la que Brasil y Uruguay llegaron con posibilidades de quedarse con el campeonato. A los brasileños les bastaba un empate para asegurar el título, mientras que Uruguay necesitaba una victoria para levantar la Copa Jules Rimet.
Han pasado 76 años desde aquel partido que cambió para siempre la historia de los Mundiales.
El denominado “Maracanazo” permanece como un símbolo de resistencia deportiva luego de que Uruguay derrotara 2-1 a Brasil en un estadio abarrotado por miles de aficionados que esperaban una celebración local.
Brasil comenzó ganando el encuentro con un gol de Friaça al inicio del segundo tiempo, aumentando la confianza de una afición que ya preparaba los festejos. Sin embargo, Uruguay reaccionó con los tantos de Juan Alberto Schiaffino y Alcides Ghiggia, quienes dieron vuelta al marcador y sellaron una victoria histórica.
El resultado provocó una profunda conmoción en Brasil, donde la derrota fue considerada una de las mayores decepciones deportivas del país. La selección brasileña era vista como favorita después de haber mostrado un rendimiento dominante durante el torneo, con goleadas ante otros rivales como Suecia y España.
Del lado uruguayo, aquella jornada consolidó una de las páginas más importantes de su tradición futbolística. El equipo dirigido por Juan López y liderado dentro del campo por Obdulio Varela logró imponerse ante un rival que contaba con el respaldo de su público y con la presión de ser campeón en casa.
Uno de los protagonistas más recordados fue Alcides Ghiggia, autor del gol definitivo que silenció al Maracaná. Décadas después, su nombre quedó asociado a una de las jugadas más famosas de la historia de los Mundiales y al momento que definió el campeonato de 1950.
Con el paso del tiempo, el Maracanazo dejó de ser únicamente un resultado deportivo y se convirtió en una referencia cultural. Para Uruguay representa una muestra de determinación y carácter competitivo, mientras que para Brasil continúa siendo una de las derrotas más recordadas de su historia futbolística.
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