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De un hobby a un emprendimiento: la historia detrás de Lina Store

El emprendimiento comenzó inicialmente como un hobby, cuando Andrea decidió vender algunas de sus propias prendas durante los años posteriores a la pandemia, una etapa en la que muchas familias enfrentaban dificultades económicas.

10 de marzo de 2026

En el segmento Creactivando de Honduras al 100, se presentó la historia de Andrea Aguilar, una joven emprendedora hondureña que ha encontrado en la moda una oportunidad para impulsar su propio negocio y motivar a otras mujeres a creer en sus sueños. A través de su emprendimiento Lina Store, Andrea comparte una propuesta de prendas exclusivas y asesoría de imagen que busca resaltar la personalidad y seguridad de cada persona que viste sus productos.

Andrea explicó que el nombre de su marca surge como un homenaje familiar, ya que “Lina” es el segundo nombre de su madre, quien ha sido una inspiración en su gusto por la moda y el uso de colores y estilos variados. La emprendedora relató que su proyecto nació de su amor por la ropa y del deseo de ayudar a las mujeres a sentirse seguras con su imagen. Lina Store ofrece tanto prendas nuevas como de segunda mano, cuidadosamente seleccionadas, lavadas y planchadas para garantizar que cada pieza llegue en excelentes condiciones a sus clientes.

El emprendimiento comenzó formalmente en 2024, aunque la idea surgió mucho antes, cuando Andrea empezó vendiendo su propia ropa durante los años posteriores a la pandemia, como una forma de generar ingresos y apoyar a su familia. Con el tiempo, el proyecto fue creciendo gracias al apoyo de su entorno cercano, incluyendo a su hermano —quien fue el primer inversionista—, su mejor amiga, su madre y su pareja, quienes colaboran en distintas tareas del negocio.

Actualmente, Lina Store funciona principalmente en línea, con presencia en redes sociales como Instagram, Facebook y TikTok, desde donde Andrea comparte catálogos y coordina pedidos con envíos a nivel nacional. Los precios varían desde prendas accesibles de segunda mano hasta piezas nuevas de mayor valor, siempre buscando mantener opciones para diferentes presupuestos.

 

Además de la venta de ropa, Andrea también brinda asesoría personalizada de estilo, ayudando a sus clientes a elegir prendas según su talla, tono de piel, tipo de evento o personalidad. Próximamente, el emprendimiento lanzará un servicio de “personal shopper” especializado en ropa de segunda mano, con el objetivo de facilitar a los clientes la búsqueda de prendas únicas sin tener que recorrer tiendas.

La emprendedora también adelantó el lanzamiento de una colección especial de verano, con vestidos, trajes de baño y prendas coloridas pensadas para la temporada de Semana Santa. Con visión de crecimiento, Andrea sueña con que Lina Store evolucione hasta convertirse en una tienda física propia.

 

Durante su participación en el programa, Andrea destacó que el emprendimiento no solo trata de vender ropa, sino de transmitir un mensaje: la moda puede ser una herramienta para fortalecer la autoestima y expresar la identidad personal. Con dedicación, creatividad y el apoyo de su familia, Lina Store se proyecta como una iniciativa que refleja el talento y la determinación de los nuevos emprendedores hondureños.


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