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Alejandra Villavicencio: Un cambio de vida ejemplar con un emprendimiento que inspira

La emprendedora enfatizó que uno de los aprendizajes más importantes de su proceso es entender que la motivación no es permanente, pero la constancia sí puede sostener un cambio real.

La historia de Alejandra Villavicencio es un testimonio de cambio, disciplina y determinación. En el segmento Creactivando, compartió cómo atravesó una etapa compleja en su vida marcada por el sobrepeso y sus consecuencias en la salud física y emocional.

 

Tras complicaciones durante el embarazo, que incluyeron preeclampsia, su peso aumentó significativamente hasta alcanzar las 235 libras, situación que con el tiempo derivó en prediabetes, ansiedad, cansancio constante y limitaciones para realizar actividades cotidianas como caminar distancias cortas.

 

Villavicencio relató que durante mucho tiempo intentó bajar de peso sin éxito, hasta que llegó un punto de quiebre en el que decidió tomar el control de su vida.

 

Asegura que no fue un proceso fácil ni inmediato, sino el resultado de constancia y cambios sostenidos en sus hábitos. Sin recurrir a cirugías, inició una transformación basada en alimentación más saludable, reducción del consumo de azúcares y carbohidratos, actividad física y, sobre todo, un cambio de mentalidad enfocado en la disciplina más que en la motivación.

En aproximadamente ocho o nueve meses, logró perder más de 65 libras, recuperando energía, mejorando su salud y su bienestar general.

 

La emprendedora enfatizó que uno de los aprendizajes más importantes de su proceso es entender que la motivación no es permanente, pero la constancia sí puede sostener un cambio real. También destacó el papel de su entorno familiar, especialmente su hijo, como una de sus mayores motivaciones para continuar adelante. Según relató, su transformación no solo fue física, sino también emocional y mental, recuperando seguridad en sí misma y mejorando su calidad de vida.

 

En segundo plano, pero igualmente importante, Villavicencio ha fortalecido su faceta emprendedora con Makeup Studio, un negocio que nació de una pasión cultivada desde la infancia. Recordó que desde pequeña le atraía el mundo del maquillaje al observar a su madre arreglarse, lo que la llevó con los años a practicar y posteriormente ofrecer servicios a domicilio para eventos sociales.

 

Hace tres años logró consolidar ese sueño al abrir su propio estudio en la residencial El Trapiche, donde actualmente ofrece servicios de maquillaje profesional y peinados para bodas, quinceañeras, graduaciones y otras ocasiones especiales. Aunque su especialidad es el maquillaje, también cuenta con apoyo de colegas para cubrir peinados en eventos de mayor magnitud, manteniendo un servicio de calidad y atención personalizada.

 

Finalmente, Alejandra expresó que su visión de crecimiento es clara: convertir Makeup Studio en un centro integral de belleza que en los próximos años incluya nuevos servicios como tintes, cortes, secado y manicure. Su historia, marcada primero por una transformación personal y luego por el impulso de su emprendimiento, se ha convertido en un ejemplo de cómo la disciplina y la perseverancia pueden cambiar el rumbo de una vida y abrir nuevas oportunidades.



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