Manlio Molina lleva talento catracho al cine europeo

El hondureño Manlio Molina continúa consolidando su carrera en la industria cinematográfica internacional, convirtiéndose en uno de los talentos jóvenes que representa al país en importantes producciones audiovisuales en Europa. Su historia fue compartida en el segmento “Catracho 5 Estrellas” del programa Honduras al 100, donde relató los retos, sacrificios y aprendizajes que han marcado su trayectoria profesional en España.

Desde temprana edad, Molina descubrió su pasión por el cine, la fotografía y la narrativa visual, un interés que con el tiempo se transformó en una meta de vida. Su formación académica inició en la Universidad Tecnológica Centroamericana, donde estudió Comunicación Audiovisual y Publicitaria, carrera que —según explicó— le permitió comprender distintas áreas de la producción audiovisual y encontrar el camino que realmente deseaba seguir dentro del cine.

Posteriormente, decidió ampliar sus conocimientos en Madrid, donde cursó estudios especializados en Dirección de Fotografía y Cine en EFTI, reconocido centro internacional enfocado en fotografía y producción cinematográfica. Además de su preparación académica, el hondureño ha participado en talleres, masterclass y capacitaciones enfocadas en cinematografía, manejo de cámara, iluminación y colorización, aprendiendo de profesionales con amplia experiencia dentro de la industria audiovisual.

A lo largo de su recorrido profesional ha trabajado en películas, documentales, videos musicales y campañas publicitarias, experiencias que le han permitido fortalecer su visión artística y desarrollar una identidad propia detrás de cámaras. Molina destacó que cada proyecto representa una oportunidad para seguir creciendo y perfeccionando la manera en que utiliza la luz, el color y la composición visual para transmitir emociones y construir historias.

Uno de los proyectos más relevantes en los que participó recientemente fue la película española El latido de Abel, donde asumió las funciones de gaffer y director de fotografía de segunda unidad. El cineasta explicó que esta experiencia marcó una etapa importante en su carrera, debido al nivel de responsabilidad técnica y creativa que implicó trabajar en una producción cinematográfica profesional en Europa.

Durante la entrevista, también habló sobre las dificultades que enfrenta un migrante que busca abrirse paso en el competitivo mercado audiovisual español. Reconoció que emigrar significó enfrentarse a incertidumbres, adaptación y mucha exigencia profesional, pero aseguró que la constancia y la preparación continua han sido claves para mantenerse avanzando.

“Si uno realmente quiere alcanzar sus sueños, debe entender que el proceso es duro, largo y lleno de sacrificios, pero todo esfuerzo termina dando resultados”, expresó.
Actualmente, Manlio Molina se encuentra preparándose para dos nuevas producciones cinematográficas que representan un paso importante en su consolidación profesional. En julio participará como director de fotografía en un drama social, siendo esta una de sus primeras oportunidades liderando visualmente una película en España. Posteriormente, en septiembre, trabajará como gaffer en una película de terror que será filmada en Galicia junto al mismo equipo técnico con el que colaboró anteriormente en “El latido de Abel”.

El hondureño también compartió su visión sobre el impacto de la inteligencia artificial dentro de la industria audiovisual. Consideró que estas herramientas tecnológicas pueden convertirse en grandes aliadas para procesos de organización y producción, aunque señaló que la creatividad humana, la sensibilidad artística y la capacidad de emocionar al público siguen siendo elementos imposibles de reemplazar.

Finalmente, envió un mensaje a los jóvenes hondureños que sueñan con desarrollarse profesionalmente dentro o fuera del país, motivándolos a prepararse constantemente, disfrutar cada etapa de la vida y no abandonar sus metas pese a las dificultades.
“Hay que trabajar duro, aprender todos los días y nunca rendirse. Los sueños toman tiempo, pero con disciplina y pasión pueden hacerse realidad”, concluyó.
