Trump: JOH fue objeto de cacería política

3 de enero de 2026
Durante una conferencia de prensa internacional, realizada tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el expresidente estadounidense Donald Trump dedicó gran parte de su intervención a defender al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández. Trump calificó a Hernández como víctima de la actual administración estadounidense, liderada por Joe Biden, y criticó lo que considera un trato injusto hacia aliados políticos de la región.
“Yo siempre respaldé a los ganadores en distintos países de América Latina, como Honduras y Chile. Juan Orlando Hernández fue maltratado por la administración Biden, perseguido sin razón, y por eso decidí otorgarle el indulto presidencial”, declaró Trump. El exmandatario destacó además que Hernández forma parte del Partido Nacional, que recientemente obtuvo la victoria en las elecciones hondureñas, y subrayó que su persecución política carecía de fundamento.
La relación entre Trump y Hernández ha sido estrecha desde la primera administración del republicano, en la que Hernández fue visto como un aliado clave en Centroamérica. Durante su gobierno, Trump promovió políticas migratorias que involucraban cooperación con Honduras, incluyendo acuerdos de seguridad y control fronterizo, en un esfuerzo por reducir el flujo de migrantes hacia Estados Unidos. La defensa pública de Hernández por parte de Trump se interpreta como una continuación de esta relación, y como un mensaje claro sobre la lealtad hacia líderes regionales aliados.
Analistas internacionales señalan que las declaraciones de Trump reflejan un patrón consistente: defender a líderes de la región que enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos, especialmente aquellos que él considera perseguidos por motivos políticos. En este contexto, el indulto presidencial otorgado a Hernández adquiere un significado más amplio, no solo como una acción individual, sino como un gesto estratégico para influir en la política centroamericana y resaltar un contraste con la administración Biden.
El exmandatario enfatizó que su postura busca proteger a líderes aliados de lo que califica como “abusos judiciales” y evitar que la política estadounidense interfiera de manera injusta en los asuntos internos de sus países. Esta posición, según expertos, puede generar tensiones diplomáticas, pero también reafirma la influencia de figuras políticas estadounidenses sobre la región.
Con estas declaraciones, Trump vuelve a colocar a Hernández y a otros aliados latinoamericanos en el centro del debate político, reforzando su narrativa de que la actual administración estadounidense persigue injustamente a líderes que, según él, han trabajado en cooperación con Estados Unidos y han mantenido políticas favorables a sus intereses estratégicos.



