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Ramiro Muñoz rompe filas con las FFAA tras denunciar “castigo” en su traslado a Nicaragua

3 de septiembre de 2025

3 de septiembre de 2025

El general hondureño Ramiro Muñoz confirmó su separación de las Fuerzas Armadas luego de rechazar su designación como agregado militar en Nicaragua, un puesto que asegura le fue impuesto como represalia y no como un ascenso en su carrera.

 

“Un general no merece ese trato. Me voy porque no acepto misiones que considero un castigo”, expresó Muñoz en declaraciones a medios locales, donde detalló que tomó la decisión de pedir su baja tras semanas de presiones y advertencias internas.

 

Según fuentes militares, la orden de traslado a Managua fue comunicada a Muñoz hace más de dos semanas, acompañada incluso de la emisión de pasaportes diplomáticos para él y su familia. Aunque inicialmente habría dado luz verde, posteriormente desistió, pese a que el gobierno nicaragüense ya había otorgado el beneplácito en tiempo récord.

 

Esa negativa detonó un choque directo con la cúpula, que, de acuerdo con versiones internas, lo presionó con auditorías relacionadas a su gestión en el Instituto Nacional Penitenciario (INP). Se le habría advertido que, si no aceptaba el cargo, el caso sería trasladado al Ministerio Público por presuntas irregularidades.

 

Muñoz dejó el INP en julio pasado a solicitud de la presidenta Xiomara Castro, aunque defendió su administración afirmando que logró avances inéditos en infraestructura, control del crimen organizado y tecnología penitenciaria.

 

“Las cárceles dejaron de ser universidades del crimen. Avanzamos décadas en muy poco tiempo”, aseguró en su despedida, pidiendo continuidad en las reformas.

 

Sin embargo, analistas y voces internas de las FF.AA. han señalado que su salida del instituto estuvo atravesada por fricciones con altos mandos militares, en especial con el jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández, además de diferencias con decisiones políticas que no compartía.

 

El propio Muñoz sostiene que su baja no se debe a errores en su gestión, sino a choques por su postura frente al narcotráfico, las maras y el rumbo político del país. “Imposible que un general sea castigado por luchar contra el crimen o por no estar de acuerdo con lo ocurrido en el proceso electoral”, remarcó.

 

Su retiro será oficial en diciembre de 2025, cerrando así una carrera de contrastes, logros y conflictos que lo colocan ahora como una figura incómoda en un momento de fuertes tensiones dentro de las Fuerzas Armadas hondureñas.

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