
FOSDEH alerta devaluación del lempira de L 1.38 en un año

El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), a través de su representante Mario Palma, reportó que el lempira ha sufrido una devaluación de L 1.38 en el último año, lo que representa un impacto directo en el poder adquisitivo de los hondureños y en el costo de los productos importados.
Honduras atraviesa un panorama económico complejo, marcado por una inflación persistente, baja generación de empleo formal y una creciente dependencia de importaciones. La devaluación del lempira encarece los productos básicos, reduce el poder adquisitivo de los hogares y golpea especialmente a los sectores más pobres. La advertencia del FOSDEH apunta a la necesidad urgente de revisar las políticas monetarias y cambiarias del Banco Central para evitar que la situación se agrave en los próximos meses.
Según detalló Palma, solo en lo que va del mes de junio se ha registrado un deslizamiento cambiario de 11 centavos, mientras que desde enero hasta la fecha la moneda nacional ha perdido 71 centavos frente al dólar. Al hacer la comparación con el mismo periodo del año anterior, el retroceso acumulado es de 1.38 lempiras por dólar.
“Por ejemplo, si hace un año un producto costaba 100 dólares, se requerían 2,483 lempiras; hoy se necesitan 2,622 lempiras, únicamente por efecto del diferencial cambiario”, explicó Palma. Esta diferencia encarece las importaciones y reduce el poder de compra de las familias que no han visto un aumento proporcional en sus ingresos.
Palma advirtió que la política cambiaria del país debe ser revisada con responsabilidad, ya que la devaluación del lempira afecta negativamente los términos de intercambio, el precio de las materias primas, bienes de consumo final, y genera presiones inflacionarias que deterioran aún más la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
En su análisis, señaló que la economía nacional no tiene capacidad suficiente para generar divisas, por lo que los aumentos en las reservas internacionales han sido coyunturales, impulsados por alzas en los precios del café, camarones y algunas exportaciones específicas. Sin embargo, estos ingresos no garantizan estabilidad a largo plazo si no se fortalecen las bases productivas del país.



