La sombra del narco y el poder político: El Triángulo Norte en un año de turbulencias
El año 2024 dejó un panorama convulso para los países del Triángulo Norte de Centroamérica: Honduras, Guatemala y El Salvador. Cada uno enfrentó desafíos marcados por la corrupción, el narcotráfico y las tensiones políticas.

30 de diciembre de 2024
El año 2024 dejó un panorama convulso para los países del Triángulo Norte de Centroamérica: Honduras, Guatemala y El Salvador. Cada uno enfrentó desafíos marcados por la corrupción, el narcotráfico y las tensiones políticas.
El juicio contra el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, acusado de narcotráfico, culminó el 8 de marzo con una sentencia de 45 años de prisión. Este evento marcó un hito, ya que Estados Unidos no juzgaba a un expresidente latinoamericano desde el caso de Manuel Noriega en 1992.
Sin embargo, el impacto del narcotráfico sigue vigente en la política hondureña. En septiembre, la publicación de un video del periodista Jeff Ernst evidenció reuniones entre el narcotraficante Devis Leonel Rivera Maradiaga, líder de Los Cachiros, y figuras políticas, entre ellas Carlos Zelaya, cuñado de la presidenta Xiomara Castro. Las investigaciones avanzan con lentitud, dejando dudas sobre la capacidad de las instituciones para frenar la infiltración del crimen organizado.
En Guatemala, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo ha enfrentado constantes ataques de la fiscal general Consuelo Porras, acusada de corrupción por Estados Unidos. Porras ha utilizado su posición para perseguir a Arévalo ya su partido, Movimiento Semilla, poniendo en jaque la estabilidad democrática.
A pesar de la presión, Arévalo ha resistido. Sin embargo, la influencia de Porras limita las posibilidades de cambios significativos en el corto plazo, mientras que los casos de corrupción del pasado permanecen archivados o sin resolver.
El presidente Nayib Bukele inició su segundo mandato en junio tras unas elecciones que consolidaron su dominio político. Reconocido internacionalmente por sus logros en seguridad, como la reducción de homicidios y el debilitamiento de pandillas, Bukele mantiene niveles récord de popularidad.
No obstante, su administración enfrenta críticas por el aumento de la pobreza, que afecta a un tercio de la población, y las repercusiones de un acuerdo con el FMI que ha implicado a despidos masivos en el sector público. A pesar de su éxito en seguridad, Bukele sigue siendo cuestionado por su estilo autoritario y el debilitamiento de las instituciones democráticas.
El retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2025 agrega incertidumbre a la región. Su política migratoria, centrada en la deportación masiva de indocumentados, amenaza con desestabilizar aún más a los tres países, cuya economía y tejido social dependen en gran medida de las remesas enviadas desde el extranjero.
Mientras el Triángulo Norte navega entre promesas de cambio y viejas dinámicas de poder, la región encara un futuro plagado de desafíos. La lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la pobreza será determinante para construir un camino hacia la estabilidad.










