
Juez de 92 años, designado por Clinton, dirigirá el caso de Maduro en EEUU
5 de enero de 2026

El magistrado Alvin K. Hellerstein, de 92 años, fue asignado para supervisar el proceso judicial contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una causa federal que ha captado atención internacional.
Hellerstein fue nombrado juez federal en 1998 por el expresidente Bill Clinton y desde entonces ha servido en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, uno de los juzgados más influyentes del país, con jurisdicción en Manhattan y competencias sobre casos complejos de narcotráfico, crimen organizado y delitos financieros.
Nacido en Nueva York en diciembre de 1933, Hellerstein se formó en la Universidad de Columbia y, antes de su carrera en la judicatura, trabajó como abogado en el ejército estadounidense y en el sector privado. Desde 2011 mantiene la condición de juez senior, lo que le permite manejar casos selectos a pesar de su avanzada edad.
A lo largo de su trayectoria, el magistrado ha estado al frente de procesos de alto perfil, incluidos litigios derivados de los atentados del 11 de septiembre de 2001, demandas contra ejecutivos de alto rango y otros juicios mediáticos que han marcado precedentes en el sistema judicial estadounidense.
Hellerstein ya estaba asignado al caso de Maduro desde marzo de 2020, cuando se presentó la acusación original, lo que le ha permitido familiarizarse con los cargos y los elementos de la investigación antes de que el expresidente venezolano fuera capturado por fuerzas estadounidenses y trasladado a los Estados Unidos.
La causa judicial incluye acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas destructivas, entre otros delitos, y por primera vez incorpora a Cilia Flores en la nómina de acusados por su presunta participación en la supuesta red criminal.
El proceso se espera que se lleve a cabo en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, aunque la Casa Blanca ha dejado abierta la posibilidad de que parte del juicio pueda trasladarse a Florida según las necesidades logísticas y estratégicas del caso.
La designación de Hellerstein al frente de este caso histórico refleja la magnitud y complejidad de los cargos, así como la importancia que las autoridades estadounidenses atribuyen a un proceso que podría tener repercusiones políticas y diplomáticas en el ámbito hemisférico.


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