
EEUU abandona 66 organismos internacionales
8 de enero de 2026

El gobierno del presidente Donald Trump anunció una decisión histórica que redefine la presencia de Estados Unidos en la escena global: firmó una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organizaciones internacionales, entre ellas 31 vinculadas a las Naciones Unidas, argumentando que ya no se ajustan a los intereses nacionales estadounidenses.
La Casa Blanca informó que la medida, oficializada el 7 de enero de 2026, instruye a todas las agencias y departamentos del gobierno norteamericano a cesar la participación y el financiamiento de estas entidades, tanto de aquellas que forman parte del sistema de la ONU como de otras multilaterales independientes.
Las autoridades explicaron que muchas se consideran contrarias a la seguridad, la prosperidad económica o la soberanía del país.
Entre las organizaciones afectadas figuran entidades especializadas de la ONU como el Fondo de Población (UNFPA), el Programa de Asentamientos Humanos (UN‑Habitat) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), considerada la base de los principales acuerdos climáticos internacionales.
También se incluye la retirada de grupos no afiliados al sistema de la ONU, como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), los cuales han jugado roles claves en la cooperación científica y medioambiental global.
La administración Trump justificó este movimiento en torno a su enfoque de política exterior “Estados Unidos Primero”, asegurando que el país necesita reorientar recursos hacia prioridades internas y evitar apoyar instituciones consideradas ineficaces o que, según el gobierno, promueven agendas globalistas que no favorecen los objetivos estadounidenses.
Este paso se suma a otras decisiones de la gestión actual, como la salida previa de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la renuncia al Acuerdo de París sobre cambio climático en años recientes.
La reacción internacional ha sido diversa: algunos gobiernos y analistas aplauden la defensa de la soberanía nacional, mientras que críticos señalan que la retirada podría debilitar la cooperación global, particularmente en temas de cambio climático, salud pública, derechos humanos y desarrollo sostenible, áreas en las que las organizaciones afectadas han jugado un papel fundamental durante décadas.
Organismos multilaterales y expertos advierten que la ausencia de Estados Unidos podría crear vacíos de liderazgo y financiamiento, debilitando respuestas conjuntas a desafíos transnacionales. Asimismo, observadores internacionales han señalado que otras potencias podrían aprovechar este cambio para incrementar su influencia en procesos multilaterales tradicionales.
La ejecución práctica del retiro implicará un proceso de transición que, según la administración estadounidense, se realizará de manera ordenada para minimizar impactos legales o administrativos, aunque la medida marca un giro profundo en la participación de Estados Unidos en el sistema de cooperación internacional vigente desde la posguerra.



